Los incendios, explicados sin palabras raras

En el campo y el monte, el fuego no es como antes.

Tabla útil sobre las generaciones de incendios

Imagen generada con DALL-E

Antes se apagaba con una manta y una garrafa de agua. Ahora… es más como pelearse con un dragón que encima trae amigos.

La clasificación en generaciones de incendios no es algo “oficial” de la ONU ni nada así; viene de la experiencia de bomberos y técnicos forestales, especialmente en España y Latinoamérica, para describir cómo ha ido cambiando el comportamiento del fuego con el tiempo debido a la combinación letal de clima, vegetación, gestión forestal y tecnología disponible.

Época: Aproximadamente hasta los años 70.

Características: Fuegos en zonas agrícolas o de interfaz rural que avanzaban lentamente y eran relativamente fáciles de controlar.

Combustible: Pastos y cultivos.

Estrategia: Patrullas locales, cubos de agua, y algún camión cisterna.

Clima: Menos extremo; estaciones de incendios muy marcadas.

Se prendía el pasto o la rastrojera y se apagaba en un rato. Poca broma y poco humo.

Época: Años 80.

Características: Mayor masa forestal, más rápida propagación.

Combustible: Pinares y matorral.

Estrategia: Brigadas profesionales, cortafuegos, ataque terrestre.

Clima: Veranos más secos, pero aún manejables.

Más árboles, más matorrales… y claro, más leña al fuego. Aún se podían apagar “a tiempo” si había medios.

Época: 90–2000.

Características: Avance rápido, saltos de cortafuegos por pavesas, más superficie quemada.

Combustible: Bosques más densos y continuos, sin gestión.

Estrategia: Uso intensivo de medios aéreos.

Clima: Olas de calor más frecuentes.

El fuego ya saltaba cortafuegos como si fueran charcos. Más veloces y canallas.

Época: 2000–2010.

Características: El fuego amenaza directamente a zonas habitadas, obliga a desalojos masivos.

Combustible: Mezcla de vegetación y estructuras humanas (casas, coches…).

Estrategia: Combate simultáneo a nivel forestal y urbano, coordinación compleja.

Ya no solo es el monte: el fuego llega a pueblos, urbanizaciones y chalets.  

Época: 2010–2020.

Características: Incendios simultáneos en varios frentes y regiones, agotando recursos.

Alta capacidad de generar su propia meteorología local (tormentas de fuego).

Estrategia: Priorización forzada (decidir qué se salva y qué no).

Arde aquí, arde allá, y los bomberos no dan abasto. Hay que elegir qué salvar y qué dejar quemar.

Época: 2020–presente.

Características: Extremadamente intensos, impredecibles, autoalimentados.

Pueden cambiar de dirección y comportamiento en minutos, generando columnas convectivas de hasta 10–12 km de altura.

Capacidad de crear nubes pirocumulonimbos que provocan rayos y nuevos focos (fuego que engendra fuego).

Se alimentan de:

. Ola de calor prolongada

. Viento fuerte

. Sequía extrema

Estrategia: A veces, retirada estratégica, porque combatirlos directamente es demasiado peligroso.

Ejemplos recientes: Australia 2019–20, Grecia 2023, Chile 2024, España 2025.

Intensos, se alimentan solos, crean su propio clima y hasta provocan nuevos fuegos. A veces solo queda apartarse y esperar que se mueran solos.

En resumen: cada “generación” no es solo un incendio más fuerte, es un cambio en cómo se comporta el fuego y cómo hay que combatirlo.

Antes el fuego era un problema, ahora es un fenómeno salvaje que se lleva por delante todo lo que pilla. Y sí, el calor, la sequía y la falta de prevención lo han puesto más fuerte que nunca.

Lo malo es que vamos por la sexta… y no parece que la séptima sea mucho mejor… ¿no crees?

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