Las lentes de Nimrud: visión antigua, misterio moderno

Un artefacto óptico en pleno siglo VII a.C. que sigue desconcertando. En el año 1850, el arqueólogo Sir Austen Henry Layard excavaba las ruinas de la ciudad asiria de Nimrud (antigua Kalhu), en el actual norte de Irak.

Las lentes de nimrud Un artefacto óptico en pleno siglo vii a C Que sigue desconcertando

Imagen generada con DALL-E

Entre los numerosos hallazgos escultóricos y arquitectónicos que revelaban el esplendor del Imperio Asirio, Layard encontró un objeto aparentemente menor pero cargado de significado: una pequeña lente tallada en cristal de roca.

Hoy conocida como la «lente de Nimrud», esta pieza se encuentra en el Museo Británico bajo el número de inventario ME 90958, y ha sido objeto de debate durante más de un siglo y medio. Su existencia plantea una pregunta que resuena con eco inquietante: ¿acaso las civilizaciones antiguas poseían conocimientos ópticos más avanzados de lo que creemos?

La lente de Nimrud es una pieza ovalada de cristal de roca (cuarzo transparente), con aproximadamente 4 cm de ancho y 3 cm de alto, y un grosor de apenas 0,8 cm en su parte central. Fue hallada en el palacio noroeste de Nimrud, entre los restos de lo que se supone era un espacio de uso administrativo o religioso.

Lo más llamativo es que presenta una superficie pulida con ligera curvatura, lo que sugiere una forma biconvexa. No está perfectamente esférica, ni tallada con precisión moderna, pero su forma sí permite cierto grado de aumento si se utiliza como lente convergente.

En 2000, el óptico italiano Giovanni Pettinato y otros investigadores realizaron pruebas ópticas sobre la lente. Sus conclusiones fueron cautas, pero reveladoras:

. La lente produce aumento, aunque limitado (entre 1,2x y 1,5x, dependiendo del ángulo).

. No está perfectamente tallada, lo que provoca cierta distorsión.

. El nivel de pulido y la elección del material (cuarzo transparente) no son casuales.

El arqueólogo y astrónomo Giovanni Pettinato fue más lejos en sus planteamientos: sugirió que los asirios podrían haber usado esta lente como parte de observaciones astronómicas, para concentrar la luz solar o incluso como ayuda visual para talladores de piedra o escribas.

Aunque el consenso actual no afirma con certeza que fuera utilizada como lente astronómica o científica, nadie niega que se trata de un artefacto óptico funcional, y eso, por sí solo, desafía las cronologías convencionales del desarrollo de la óptica.

Uno de los datos más desconocidos sobre este objeto es que no está completamente aislado en la historia. Otros hallazgos de posibles elementos ópticos en el mundo antiguo incluyen:

. Las «lupas» micénicas en Grecia (objeto de debate arqueológico).

. Esferas de cristal usadas en Egipto como ornamentos o lentes simples.

. La posible descripción de lentes en textos griegos anteriores a Arquímedes.

Pero la lente de Nimrud es la más antigua de todas ellas con un uso óptico comprobable. Y fue hallada en el seno de una civilización con notables avances astronómicos, arquitectónicos y artísticos.

Además, en los bajorrelieves asirios del mismo palacio donde se halló la lente, aparecen detalles extremadamente precisos en las esculturas, como ojos tallados con gran exactitud, lo que ha hecho que algunos arqueólogos especulen que herramientas de aumento visual podrían haber sido utilizadas por los artesanos.

Se han propuesto varias hipótesis:

Aunque muy especulativo, algunos creen que podría haber sido parte de un dispositivo para observar astros brillantes o el Sol. Sin embargo, no hay registros escritos que lo confirmen.

Esta es la hipótesis más aceptada. La lente habría sido usada por artesanos para tallas minuciosas, quizás en joyería o escritura cuneiforme de precisión.

Algunos estudiosos piensan que el objeto podría haber tenido un valor simbólico o mágico, por su capacidad para concentrar la luz.

Otros plantean que era parte de una escultura o mueble, incrustado en algún soporte desconocido.

Ninguna de estas opciones puede probarse del todo… pero su mera existencia ya plantea la posibilidad de una ciencia antigua más sutil y práctica de lo que los libros suelen enseñar.

La lente de Nimrud no es una reliquia espectacular. No brilla con oro ni está rodeada de leyendas. Pero es un objeto denso de significado. Es un fragmento de roca tallado con precisión, olvidado en un palacio milenario, que sigue enfocando nuestras dudas sobre el conocimiento antiguo.

Lo más desconcertante no es que los asirios hayan hecho una lente…
Lo verdaderamente intrigante es que tal vez no fue la única, sino la única que sobrevivió.

Y mientras nuestros museos clasifican, limpian y almacenan, el tiempo sigue preguntando, en silencio:

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