
Imagen generada con leonardo.ai
Hay amistades que no se rompen de golpe, pero tampoco avanzan juntas.
No hay traición, ni conflicto explícito, ni un hecho concreto que explique el cambio.
Simplemente, un día uno se da cuenta.
Ya no está en el mismo lugar vital que el otro.
Además, esa constatación, silenciosa y a menudo culposa, inaugura una forma distinta de distancia.
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