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Una simple gota de agua puede quedarse suspendida, creciendo poco a poco hasta desafiar la gravedad, como si el mundo respirara lentamente antes de dejarla caer.
Estamos acostumbrados a pensar que todo líquido fluye y cae inmediatamente cuando se derrama. Sin embargo, el agua posee una propiedad sorprendente que a menudo pasa desapercibida: sus moléculas se atraen entre sí con una fuerza notable.
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